En el verano de 2014 me marché dos meses a Albuquerque, estuve asistiendo a ASUNM Arts & Crafts Studio y realicé pequeñas esculturas en cerámica. Fue una experiencia enriquecedora, no sólo por poder participar en ese taller, también por poder contemplar los paisajes desérticos, conocer la cerámica india en profundidad y, a ceramistas actuales que no se olvidan de sus raíces, como el trabajo de Diego Romero.
Antes de marcharme impartí un curso intensivo de cerámica creativa en el Instituto Cervantes de Albuquerque, donde los alumnos, además de introducirse en la cerámica, pudieron practicar español. Curiosa experiencia.






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